Hábitos: por qué cambios pequeños hacen una gran diferencia.

Este es el primer artículo de una pequeña serie acerca de formación de hábitos y técnicas que he encontrado efectivas para implementar en mi vida.

Por qué cambios pequeños hacen una gran diferencia.

Siempre he sobre valorado el trabajo que se realiza en bloques largos de actividad extenuante. Por ejemplo, siempre idealizaba las largas noches de estudio previas a un examen, cubriendo todo lo revisado en meses de clases durante la última semana antes de la prueba. Además, siempre me parecía poco el valor de un pequeño bloque de trabajo, aunque este fuera constante. De esta manera, aprendí a asociar “buen trabajo” o “trabajo grande” a noches sin sueño y la experiencia de un enorme estrés mental.

En mi vida adulta, eso me trajo grandes problemas pues la mayor parte de las cosas importantes para mi carrera no tienen fecha de entrega y, por lo tanto, es muy difícil activar mi modo mental para terminarlas. Además, al subestimar el valor de los pequeños esfuerzos diarios me puse en la peor situación posible: no trabajaba diariamente, me estresaba por no lograr mis metas y, además, nunca terminaba las tareas (que es el caso aún en algunas áreas de mi vida).

Este contexto personal hizo que las ideas de “hábitos atómicos” de James Clear resonaran especialmente en mi cabeza. En los últimos 6 años he logrado avanzar en mi formación de mejores hábitos en aprendizaje de biología y de dos idiomas, pero sé muy bien que me hace falta andar un largo camino en este sentido para lograr las ambiciones que tengo.

El poder de la formación de hábitos es impresionante y difícil de entender pues existen pocas cosas que se comportan de la misma manera. Una analogía adecuada a mi parecer es la salud de nuestros músculos: el abdomen con cuadritos no se puede lograr en un solo día. Son las repeticiones espaciadas con descanso durante un largo periodo de tiempo que hacen que los músculos poco a poco crezcan y que la grasa que los rodea sea eliminada lo que finalmente lleva al resultado visual que casi todos deseamos. Lo mismo ocurre con nuestro proceso de aprendizaje, destreza manual, agilidad, resistencia y cuanta habilidad humana podamos nombrar.

La idea general es:

Vale más la pena tener una mejora de 1% cada día durante un largo período que una mejora grande en una sola ocasión. Los hábitos pequeños hacen la diferencia a largo plazo y los grandes esfuerzos hechos de manera esporádica tienen un efecto a corto plazo.

Para mí, esto ha hecho que exista menos estrés emocional asociado a tareas importantes, pues sé que el trabajo en pequeñas cantidades va a poder ser introducido en mi día a día y me resulta mucho más fácil conectar el trabajo pues avanzo diariamente y tardo menos en continuar con una tarea que interrumpí ayer (en comparación con una noche de esfuerzo cada 2 meses). Esto me ha dado la certeza de que las metas se lograrán “automáticamente” si mantengo el sistema o el proceso de aprendizaje andando.

Esto me ocurrió al comenzar a ahorrar. A través del diseño de una rutina mensual que me permitiera ahorrar unos 20 dólares al mes, poco a poco logre colectar una cantidad suficiente para pagar mi primer viaje a Europa para asistir a una escuela de verano en 2016. Es bastante obvio que no fueron los 20 dólares del último mes los que me permitieron hacer ese viaje que cambió mi vida, sino el pequeño -pero continuo- esfuerzo por más de 2 años lo que hizo esto posible.

James Clear comparte el ejemplo del proceso de derretir un cubo de hielo. Desde – 20ºC hasta 0 grados el cubo seguirá en estado sólido y no tendrá cambios observables. Sin embargo, en la transición de 0 a 1 grados, el cubo se derretirá. A pesar de que en este preciso momento ocurre el cambio, ese grado de temperatura no hizo la diferencia, sino la energía calórica presente durante todo el proceso.

Lo curioso es que esta misma manera es en la que se perciben los cambios desde el exterior. Por ejemplo: parece que la gente con mucho dinero se vuelve rica de la noche a la mañana cuando se mudan a una nueva casa o estrenan un nuevo y elegante automóvil. Esta percepción pasa por alto el esfuerzo (usualmente por años) que llevó a ese resultado.

Sin embargo, este es un proceso que ocurre en ambas direcciones: podemos tener este efecto acumulativo para las cosas positivas y también para las negativas.

“Los hábitos son una espada de doble filo, pueden trabajar para ti o en contra tuya.”

He tenido problemas dentales debido a mi estrés. Esto es porque tengo bruxismo nocturno, es decir, tiendo a “rechinar” los dientes mientras duermo. Los dos años de trabajo al hacer mi internado médico y mi servicio social, bastaron para terminar perdiendo una muela debido al daño acumulado de la fricción que les daba a mis dientes, así como mi falta de hábitos para lidiar de mejor manera con el estrés y aliviar el bruxismo.

La pérdida de esa muela no ocurrió la vez en la que noté un pedazo de diente dentro de la boca por la mañana, esto ocurrió por el deterioro progresivo y casi imperceptible de mi salud dental. Lo mismo ocurre en los cigarros que llevan al cáncer de pulmón o la falta de ejercicio y el consumo excesivo de calorías que llevan al sobrepeso, después a la obesidad, diabetes, enfermedad coronaria y finalmente a la muerte prematura.

Durante las siguientes semanas, compartiré fragmentos de la lectura de este libro, así como algunos ejemplos y estrategias que me han servido en el proceso de formación de hábitos siguiendo estos principios.Las tareas en las que más he podido desarrollar hábitos duraderos en mi vida son la lectura, la práctica constante de piano, el aprendizaje de dos idiomas y el mantenimiento de mi lengua madre y el aprendizaje de conceptos de inmunología y finanzas.

Sin embargo, mis sistemas no son para nada perfectos y la lectura constante de blogs y libros escritos por personas en la misma misión, me han ayudado enormemente.

Ideas principales:

  • Debemos ser conscientes del efecto de cambios pequeños repetidos diariamente.
  • Si estamos por comenzar un cambio en nuestra conducta y sabemos que una actividad puede mejorar nuestra vida, debemos introducir estos cambios poco a poco. El efecto vendrá con el tiempo, lo que importa es establecer este hábito y su repetición.
  • Pueden ser de doble filo, trabajan para tí o contra tí.
  • Los resultados usualmente se encuentran resultados, necesitamos ser pacientes.
  • “Uno no sube al nivel de nuestras metas, se cae al nivel de los sistemas.

Referencia principal:

“Atomic Habits” de James Clear. Penguin Random House, 2018.

Algunos materiales interesantes al respecto de la formación de hábitos en distintos tipos de aprendizaje:

Material disponible del libro “Atomic habits”:

https://jamesclear.com/atomic-habits

Hábitos para el aprendizaje de una segunda lengua:

https://learningcenter.unc.edu/tips-and-tools/learning-a-second-language/

Hábitos para el aprender el material de las clases:

https://ii.library.jhu.edu/2019/01/24/an-evidence-based-approach-to-effective-studying/

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